"No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo" (Albert Einstein)

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viernes, 26 de junio de 2009

Siempre ganan los malos

3 comentarios:

amor y libertad dijo...

yo lo de la liberación de horarios lo comparto, lo que no comparto es una política que fomente la pobreza y el desamparo

Anónimo dijo...

No existe una figura más vituperada en la historia que la del burgués o empresario, ni un sistema económico menos valorado que el capitalismo democrático o libre mercado. Sin embargo, los burgueses fueron los que encabezaron las revoluciones liberales que acabaron con el feudalismo y sus privilegios. Los burgueses, con la ayuda de la economía de mercado y el consiguiente esfuerzo en desarrollar las tecnologías aplicadas a los medios de producción, lograron sacar de la miseria a millones de personas.
¿Nadie se ha preguntado porqué en la edad feudal no existían sindicatos cuando la miseria, el derecho de pernada y la esclavitud laboral se extendían por todo el mundo de forma generalizada?
¿Porqué los sindicatos de clase o los políticos populistas demagogos surgen como parásitos cuando gran parte de la población empieza a disfrutar de una mayor calidad de vida gracias a la Revolución Industrial impulsada por la burguesía emprendedora?
Siglos después, a pesar de los avances tecnológicos, el abaratamiento de los productos y el bienestar adquirido, seguimos maldiciendo y culpando de todos los males a la economía de mercado y a los principios liberales cuyo único pecado ha sido apoyarse en la libertad.

Con tan pocos amigos, y una vez hecho del anticapitalismo un negocio millonario y, con frecuencia, sanguinario; es difícil, casi imposible, encontrar a alguien que rescate el término "burgués" del ostracismo al que se le ha condenado.

La normativa interviniendo los horarios vulnera gravemente la libertad de empresa y del consumidor pero, sobre todo, ha sido un dardo envenenado contra la libertad de los ciudadanos que, como consumidores o emprendedores, quieren hacer sus compras o ventas respectivamente cuando les salga de los cojones sin que ningún iluminado les diga cuándo, dónde y qué comprar o vender.

Todo lo que frene el comercio, o sea, comprar y vender algo a cualquier hora del día es intervensionismo liberticida; intervencionismo que termina siempre en cartilla de racionamiento, típica de esos regímenes totalitarios que odian tanto la libertad.

www.lodicecincinato.blogspot.com

Viriato, pastor lusitano. dijo...

Precisamente, para cargarse al pequeño burgués, emprendedor y creador de riqueza, es para lo que se ha creado la liberización de horarios. Si. Vas a poder consumir comprar cosas a la hora que te de la gana, aunque sea fiesta. El problema, es que gracias al monopolio que esto generara, no tendrás libertad de elección, pues todo el comercio caera en unas pocas manos. Eso, mi querido amigo, era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. El monopolio.